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viernes, 15 de septiembre de 2017

Tolerancia y ejemplo, empatía

Últimamente me he visto en conversaciones con personas no musulmanas que coinciden en una misma idea: "los musulmanes piden que se les respete y puedan integrarse en la sociedad, pero no quieren relacionarse con los no musulmanes".
Entonces, ¿cómo es esto?
¿Queremos que nos den, pero no queremos dar?
¿Queremos respeto, pero no respetamos?

Hay un término, quizás poco utilizado, la empatía.
Empatía es ponerse en el lugar del otro, tratar de ver / sentir lo que siente el otro.

Y esto es algo que deberíamos practicar más a menudo.
Empezando por nuestra propia casa y nuestra propia familia, y aplicándolo al resto de la sociedad.

Si yo sólo me relaciono con musulmanas, ¿qué imagen doy y qué pueden pensar de mí? ¿Cómo quiero que alguien se relacione conmigo si yo no me abro a la sociedad?

No digo que tengamos que abandonar el islam ni que nos metamos en lo prohibido. Decir ser abierto no quiere decir irse de discotecas, cambiar la forma de vestir y empezar a beber alcohol.

Se puede ser musulmán y abierto al mismo tiempo.
Se puede tener trato con musulmanes y no musulmanes indistintamente.

Hace pocos días, en la boda de mi mejor amiga, que no es musulmana, yo era la única musulmana entre más de 200 personas. Y allí estaba yo, con mi ropa larga que uso habitualmente, y con mi velo como de costumbre.
Eso es relacionarse, eso es dar una buena imagen del islam, eso es ser abierto.
Porque gano más respeto hacia mí, hacia mi velo, y hacia el islam siendo una más y viviendo en sociedad, no apartada de ella.

Si queremos tolerancia, demos ejemplo primero.

viernes, 25 de agosto de 2017

Racismo e islamofobia

Es más que evidente que existe tanto el racismo como la islamofobia.
Y, después de sucesos como los atentados, ambas cosas se incrementan.
Pero, ¿luchamos por acabar con estos términos o favorecemos su existencia?

Que la comunidad musulmana esté sufriendo ataques en estos días por la sociedad (pintadas en mezquitas, agresiones a personas a pie de calle, etc) es algo que merece un esfuerzo por cambiar, pues nadie merece ser atacado; ni los unos ni los otros.

Ahora bien, ¿es nuestro comportamiento como musulmanes tan ejemplar como para terminar con el racismo y la islamofobia? ¿O es el comportamiento de la comunidad musulmana el que alimenta estos términos?
Y no me refiero a los atentados, puesto que esos terroristas no son musulmanes, sino asesinos.
Me refiero a que, en la mayoría de los casos, se ve tanto en pueblos como ciudades que la comunidad musulmana está aislada del resto de la sociedad.
Pocas veces se ve a la comunidad musulmana participar en actos públicos y/o culturales, y pocas veces se ve a los musulmanes bien relacionados con el resto de la sociedad.
Más bien, vemos a una comunidad musulmana aislada en barrios, que sólo se relaciona entre sí, que no participa con el pueblo en el que vive, que no hace que sus hijos tengan vida de niños como el resto, que no gasta de su dinero por la vida en este país, sino que más bien gasta lo imprescindible para poder gastar al máximo en sus países de origen.
Y esto, hermanos y hermanas, no hace sino aumentar el racismo y la islamofobia.  Puesto que también es racismo no querer integrarse en la sociedad.

¿Qué tiene de malo llevar a tus hijos a la ludoteca, a natación, apuntarlos a teatro, que participen en actividades extraescolares y culturales? Si es un bien para ellos, para su integración y para el ejemplo.
¿Por qué no relacionarnos con las demás mamás en el colegio de nuestros hijos y hacernos amigas? Podemos tener nuestro trato más íntimo con la comunidad musulmana, no lo niego; pero también relacionarnos y abrirnos a la sociedad.
¿Cuál sería el problema de dejarnos ver en los comercios locales? Comer un helado en una terraza, desayunar en una panadería, etc.

Si queremos acabar con el racismo y la islamofobia, empecemos por dar ejemplo.
Empecemos por no ser racistas nosotros y abrirnos a la sociedad, para así poder mostrarnos y que se nos juzgue por lo que somos, y no por lo que la gente piensa que somos.

viernes, 18 de agosto de 2017

Víctimas de los atentados

Ayer, 17 de agosto de 2017, fue un día triste para Barcelona, para España entera, para los españoles, y para toda la comunidad musulmana.

Últimamente se ha extendido la costumbre del llamado "terrorismo islámico".
Dos tontos, por así decirlo, se entretienen atropellando a gente (como ha pasado también en otras ciudades europeas), salen huyendo, y se dejan la documentación en el lugar del crimen.
Parece absurdo que estos terroristas siempre se dejen su documentación en el vehículo para que se les pueda identificar fácilmente, y así relacionarlos con los grupos del "terrorismo islámico".

No sé quién está detrás de este tipo de actos, ni si, pudiera ser, que sean los mismos gobernantes quienes organicen todo esto.

El caso es, que TODOS somos víctimas.
Las personas que han sufrido el atentado, inocentes que han muerto, están heridos, o han quedado traumatizados por la dureza de los momentos vividos, son víctimas.
Los familiares de las personas que sufrieron el atentado, son víctimas.
Los vecinos y ciudadanos, son víctimas del miedo a que vuelva a ocurrir.

Pero, la comunidad musulmana de cualquier punta de España / Europa, todos somos víctimas del rechazo que sufrimos y sufriremos por este tipo de hechos.
Hechos que no tienen nada que ver con el islam, hechos que no tienen nada que ver con nosotros, pero hechos que incrementan el racismo y la islamofobia.

Hoy, casualmente, y puesto que sólo se habla del atentado en cualquier sitio, me han hablado de una película: "El lobo".
Yo no la he visto, pero parece que, la misma policía, infiltra a uno de ellos en la organización terrorista ETA, y acaban demostrando que no les interesa acabar con la organización porque ellos están formados para trabajar en este tipo de cosas y, de no existir, dejarían de ser necesarios y se quedarían sin trabajo.

No sé quién está detrás de los atentados, pero tenemos que luchar TODOS contra el terrorismo y de que personas inocentes como somos TODOS tengamos que sufrir por este tipo de hechos.


domingo, 13 de agosto de 2017

Amante de los libros

"¡Lee! (اقر)" Esa fue la primera palabra que se reveló del sagrado Corán.
Y es que leer es la mejor forma de aprender, a escribir correctamente, ampliar vocabulario, conocer culturas, viajar y vivir aventuras sin moverte de donde estés.

Ya he comentado en alguna ocasión que los libros han sido mi fuente de conocimiento, y que soñaba con cuentos.

Y la verdad es que, desde niña, siempre me encantó leer. He sido siempre una gran amante de los libros, las bibliotecas y las librerías.
Me encantaría tener mi propia biblioteca en casa, y no abandono ese gran sueño puesto que nunca se sabe si podré alcanzarlo (si Dios quiere ان شاء الله).

Ahora, miro hacia atrás y me doy cuenta de que, en los últimos 20 años, he ido adquiriendo libros que han dejado huella tanto en mi juventud, como en la vida adulta y en mi conocimiento del islam. Clásicos de la literatura, novela histórica novela juvenil, guías de introducción al islam... Incluso a día de hoy son los libros sobre maternidad y crianza los que acompañan este gran viaje que supone el ser madre de tres pequeños, como cuento en mi página sobre maternidad.

Lee, porque es leyendo como se aprende, como se cultiva el cerebro, como se abre la mente, y como se disfruta la vida mediante el viaje de la lectura.



lunes, 7 de agosto de 2017

Vencer mis miedos

Sufrí tantas críticas sobre mi persona, que la mente me jugó la mala pasada de crear un miedo infundado.

Islámicamente podría decir que los susurros del Shytan (demonio) para desviarme del buen camino me hicieron tener miedo de mi propia seguridad y sentimientos.

Hasta hace unos años, las críticas de la gente me hacían apartarme yo misma para que no siguieran hablando de mí.
Pero llegó un momento en que encontré la fortaleza para que eso dejase de importarme gracias a Dios (الحمد لله).
A partir de ese día, dejé de apartarme e intenté hacer vida normal enfrentando las críticas.

Me dí cuenta de que, aunque las críticas eran reales, no dejaban de estar porque yo me escondiera o me hiciera ver.
Y al hacerme ver y enfrentarme a las críticas, las miradas y las preguntan indiscretas de la gente, descubrí que era más el miedo que yo tenía, que lo que en realidad he tenido que ir enfrentando.

Cuanto más miedo he tenido, más me he escondido; y cuanto más me he escondido más miedo he tenido. Era la pescadilla que se muerde la cola.

Abrirme de nuevo al mundo, demostrar quien soy sin temor, no sólo me ha abierto puertas con aquellas personas que creía que se habían cerrado, sino que me ha dado la felicidad de hacer lo que creo correcto con seguridad y sin rechazo.

Confía en Dios (الله) y él te dará la fortaleza para enfrentar los miedos y los susurros que intentan apartarse del camino.
Confía en él (التوكل) y verás las puertas abiertas y un gran peso liberado en tu corazón y en tu conciencia.




domingo, 30 de julio de 2017

Sentirse decaído

Por muy creyentes que somos, las tentaciones del desvío y el mal camino están a nuestro alrededor constantemente.
Nos alejamos del mal, de lo prohibido, de las malas compañías...
Pero, por mucho que lo intentamos, es difícil que nunca nos sintamos superados por el shytan y nuestro ego, nuestros propios demonios interiores.

Sabemos lo que hay que hacer y lo que no, nuestras obligaciones y prohibiciones.
E intentamos cumplir siempre con esto y ser cada día mejor musulmanes, estar más unidos a Allah swt, y ser merecedores del Paraíso en la otra vida.

Pero, aún así, hay veces en que la rutina, las obligaciones, o cualquier cosa mundanal nos hace alejarnos de este buen camino. Y basta con que un día te alejes de algo o dejes de cumplir con algo, para que cada vez nos sintamos más lejos de ese buen camino que llevábamos.

Y una vez alejados, cuesta mucho retomar el camino del bien.
Aunque esa es la gran recompensa: hacer por volver al camino de Allah swt siempre que sintamos la tentación de alejarnos.

Somos humanos, tenemos derecho a equivocarnos.
Pero como tenemos la capacidad de razonar, tenemos también la obligación de buscar consejos y el ánimo para seguir y no decaer.




lunes, 24 de julio de 2017

La igualdad en la sociedad


Esta entrada puede que no sea exactamente sobre islam, pero es un tema muy importante en la actualidad.

Hace unos cuántos días, mi niña aprendió en la ludoteca el cuento de "Elmer, el elefante de colores".
Este tipo de cuentos enseña a respetar las diferencias. Muestra a un personaje diferente del resto que se siente mal por ello, un poco como el tradicional cuento "El patito feo".
Como dice la viñeta sobre Elmer: para ser feliz no hay que ser igual, para sonreír no hay que ser igual, el color no importará.

Y me quedo con esa idea final, y con la ilusión de que, en la sociedad en general, se vaya trabajando por la igualdad, por el respeto a las diferencias. Para que así seamos capaces de respetarnos unos a otros, de aceptar en lugar de juzgar.

La primera palabra del Corán que se reveló fue "iqra (lee)".
Y es que leyendo, desde pequeños, es como se aprende y como se crece como personas con una mentalidad más abierta.