Translate

lunes, 1 de enero de 2018

¿En qué día vivimos?

Recién estrenado el año nuevo 2018, muchas musulmanas y musulmanes han llenado sus redes sociales de felicitaciones por el año nuevo.

Unos lo han felicitado, mostrando empatía por sus familiares y/o convecinos.
Otros, con la mentalidad del más estricto haram, se han dedicado a criticarles y juzgarles por este hecho.
Pero en el término medio está la virtud:

  • Si queremos aconsejar a alguien de que está haciendo algo mal (según nosotros) debemos hacerlo en privado. Atacar a una persona en los comentarios por algo es de muy mala educación. 
  • Puede que esa persona que está felicitando el año nuevo lo haga, simplemente, por educación y empatía por las personas de su entorno que lo están celebrando. Al igual es mucho mejor y más recto en la religión que tú en otros aspectos que no conoces. 
  • Y si está celebrando el año nuevo, es problema suyo. Puede que no vea nada malo en hacerlo y que quiera celebrarlo, no somos quién para juzgar. O puede que, simplemente, le de igual si está bien o mal, y puesto que recaerá sobre su balanza, ¿quién somos nosotros para criticarle?
Con esto, no estoy defendiendo ni la celebración del año nuevo ni las felicitaciones, sino recordando que tenemos que ser conscientes de ciertas cosas antes de actuar. 

Y ahora viene la pregunta: ¿sabemos en qué día vivimos? 
Porque, lógicamente, nos guiamos por un calendario gregoriano que aparece en nuestras agendas. Y todo, absolutamente todo, gira en torno a ese calendario: citas médicas, reuniones, actos, fechas de nacimiento, etc. 
Pero, como musulmanes, debemos recordar que también seguimos el calendario islámico - musulmán -  lunar - hijri. Y por tanto, ser conscientes de las fechas del mismo. 

Muchos de los musulmanes que se esfuerzan por aconsejar y dar una buena imagen de comportamiento ejemplar, ni siquiera saben en qué fecha del calendario hijri nacieron, ni el día que nos encontramos. 

Nos pasamos días mirando y preguntando a ver cuándo empieza Ramadán, cuándo termina, qué día será la Fiesta del Sacrificio... Pero ¡no tenemos ni idea de qué día es hoy en el calendario musulmán! Y pasamos por alto fechas señaladas en el mismo como Ashura o Arafat, por ejemplo. 

Seamos conscientes de que cada uno tiene sus circunstancias personales, y que no somos quien para atacar, criticar, juzgar. 
Aconsejemos en privado, intentando ayudar y no herir. 
Pero, sobre todo, esforcémonos por ser mejores nosotros, aumentar nuestro conocimiento en el din -religión-, y mejorar como musulmanes. 

As salam alaykum wa rahmatu Allah wa barakatu. 


lunes, 18 de diciembre de 2017

¿Dónde quedó la humanidad?

Una de las cosas que me gustan del islam es la hermandad que hay, el apoyo que se le da a un hermano o hermana musulmán cuando está en una situación de necesidad.

Y es que hay un dicho del profeta Muhammad (saws) -hadiz- que dice algo así como: "nadie será un buen creyente hasta que no desee para su hermano lo que quiere para él mismo".

Esta es una frase que tiene mucho que reflexionar.

Hay personas que son muy buenos en las cuestiones del din -religión-. Se esfuerzan por cumplir cada rezo en su tiempo, hacen oraciones voluntarias, dan limosna a quien lo necesita, se ofrecen para ayudar a sus conocidos... Pero luego, se alegran de las desgracias ajenas, son felices viendo sufrir a sus enemigos.
Los hay también que ofrecen un trabajo a un hermano musulmán en sus negocios, dándoles la oportunidad de ganar un dinero lícito -halal- que les permita mantener a sus familias. Pero resulta que esta persona, el buen jefe que ayuda a un hermano con un empleo, termina aprovechándose de él y le paga la mitad del sueldo que merece su trabajo y dedicación.

En este momento, muchas personas estarán pensando: "yo no rezo, pero soy bueno porque no le deseo mal a nadie", "yo no uso hijab, pero mis intenciones son buenas y sinceras".
Y sí, reconozco que también existe este tipo de personas. Pero sólo Allah -Dios- (swt) nos juzgará y recompensará o no en el juicio final.

La reflexión que le encuentro a todo esto, es que ¿dónde está la humanidad?
¿De verdad ayudamos a quien lo necesita sin juzgar primero?
¿De verdad deseamos el bien a los demás?
¿De verdad nos duelen las desgracias ajenas?

Reflexionemos

lunes, 4 de diciembre de 2017

No es oro todo lo que reluce

En muchas ocasiones sentimos admiración por alguna persona y pensamos: "ojalá yo algún día sea como ella/él"
Y está bien fijarse en buenos ejemplos de personalidad para querer mejorar nosotros mismos.
Pero, la verdad, es que no es oro todo lo que reluce. No siempre las cosas son lo que parecen.

Vemos a ese musulmán o musulmana que tiene un gran conocimiento del din, y nos encantaría tener la mitad de conocimiento.  Pero quizás esa persona, a pesar de todo, tiene faltas que no conocemos.

Vemos a ese musulmán o musulmana con un comportamiento ejemplar, que sigue la sunna, que viste adecuadamente... Pero puede que tenga un corazón oscuro y sucio.

Así, podría seguir con una larga lista de ejemplos. Y llegamos entonces al tópico: la fe está en el interior, no es necesario mostrarla, etc.
Pero no es esto lo que quiero decir.

Yo soy de la opinión de que, si tú fe es sincera, poco a poco se deja ver en el exterior (vestuario y comportamiento), porque cada vez tienes mayor fe y te implica más en la religión.
Ahora bien, está claro que cada uno tiene unas circunstancias que sólo él / ella conoce, y puede que no sea capaz de ciertas cosas.
Y yo no estoy aquí para juzgar eso, esa tarea le corresponde a Allah, Dios, el Creador, el Juez.

Lo que quiero decir es que, por mucho que veamos en las personas, para bien o para mal, no sabemos lo que hay en su interior.
Y, a veces, es mejor admirar un buen comportamiento y un buen corazón, que cualquier otra cosa.

Un último consejo, siguiendo un refrán español que resume un hadiz (dicho) del profeta Muhammad (saws): "El que se junta con un cojo, al tiempo si no cojea, renqueante".
Quien se junta con un herrero, olerá como él; y quien se junta con el que vende perfumes, al menos tendrá un buen aroma. (Resumido)

Busquemos en nuestra compañía a aquellas personas que nos aportan algo y que nos hacen bien, que nos ayuden a levantarnos si caemos, y que nos guíen por el camino del din (religión).

Salam alaykum wa rahmatu Allah wa barakatu

lunes, 20 de noviembre de 2017

Necesidades de los niños musulmanes en Europa

Somos muchos los musulmanes que vivimos en Europa. Y, gracias a Dios (الحمد لله) cada vez somos más los musulmanes europeos.

Es cierto que hay ciudades donde la sociedad es abierta y respetuosa, donde los colegios han empezado a dar la posibilidad de estudiar la religión islámica en el centro, etc.

Pero, desde mi punto de vista, nos encontramos con un problema que afecta tanto a mayores como a pequeños. Y es la falta de material en nuestro idioma, el español, basado en el islam.
En Francia, por ejemplo, existen numerosos libros para niños, juegos, y diversos material en francés.

Si bien todos deberíamos esforzarnos por aprender árabe, la lengua del Corán,  es cierto que no todos tenemos la misma capacidad, y que su aprendizaje necesita de tiempo.
Tiempo que se podría aprovechar aprendiendo también cosas del islam en nuestra lengua.

Y aquí, una vez más, es responsabilidad nuestra, de los padres y los adultos de la comunidad musulmana, que tenemos que esforzarnos por darles a nuestros hijos una buena base de conocimiento del islam, y facilitarles creando material en nuestro idioma.

Si son capaces de aprender inglés en el colegio con tan sólo 3 años, son también capaces de aprender árabe. Pero tenemos que poner de nuestra parte, primero en casa y luego en la comunidad islámica en general.
Y si son capaces de recordar cualquier cuento, y ya no hablo de historias paganas, sino por ejemplo de Caperucita, también pueden comprender las hermosas historias que se cuenta en el sagrado Corán. Sobre todo, si se las planteamos de una forma atractiva para ellos.

Hagamos el islam fácil para las nuevas generaciones, y abramos las puertas del conocimiento a todo aquel que, por desconocimiento del idioma, no puede saber.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Las fiestas paganas y los hijos

El islam prohíbe celebrar cosas paganas y/o de otras religiones.
Las únicas fiestas que tenemos los musulmanes son el final de Ramadán, la fiesta del sacrificio, y los viernes como día más importante de la semana.

Nuestros hijos, los de los musulmanes que vivimos en Europa, tienen que convivir con niños de otras ideologías y ver en las escuelas diferentes cosas que no están aprobadas por el islam.
Aquí, cada padre y madre, cada familia, es responsable de la educación que quiera darle a sus hijos.

Yo voy a dar mi humilde opinión, que puede que no sea la más acertada, pero que es la que tengo a día de hoy.
Hace poco que ha pasado Halloween. En el colegio se habló de esto, en los dibujos de televisión se hicieron capítulos especiales de Halloween, los amigos de mis hijos celebraron Halloween, etc.
¿Y cuál es mi posición?  Si lógicamente mis hijos lo nombraron más de una vez.

En su colegio hubo un concurso de escobas de Halloween, querían participar, les dije que no era necesario y que podíamos hacer otras cosas más bonitas. No hubo celebración ni disfraces, pero si los hubiese habido les habría dejado claro que era "un juego más del colegio".
La niña quería disfrazarse porque sus amigas iban a hacerlo. Yo le dije que nosotros no nos disfrazamos de Halloween, que eso es una tontería, y que jugarían a disfrazarse de médicos, cocineros, o cualquier otra cosa para jugar con sus juguetes, pero cualquier día y no en ese concretamente.
Vieron dibujos de Halloween, porque si cada día ven una hora de esos dibujos, no iba a dejarlos sin televisión por eso. Pero entendieron que era un capítulo más con un cuento de Halloween. Algo que no existe ni tenemos porqué celebrar.

Y así seguiremos educando a nuestros hijos, si Dios quiere, con respecto a cosas que no nos conciernen pero que tienen que ver a diario en el resto de la sociedad.

Cada padre y cada madre son pastores de su propia familia, y ellos tienen la responsabilidad de elegir por dónde los guían.
Que Allah nos guíe por el camino correcto y nos facilite la educación de nuestros hijos, alejándonos de lo que nos ha prohibido.

lunes, 23 de octubre de 2017

Nuevos proyectos

Hace tiempo hablaba sobre la ambición.

Y es que soy una persona que no deja de marcarse objetivos. El problema es que, cuando nos exigimos demasiado, no llegamos a cumplir nada.
Bien dice el refrán que "quien mucho abarca, poco aprieta".

La rutina diaria es complicada de por sí.
Todos tenemos una serie de compromisos diarios, bien sea a nivel laboral o a nivel familiar en nuestras propias casas, incluso pueden ser de las dos cosas a la vez.

Ahora bien, para ser más productivo en nuestras obligaciones debemos organizarnos y gestionar bien el tiempo. Sólo así, dividiendo nuestro día y programando lo que tenemos que hacer en cada momento, conseguiremos llegar a todo aquello que queríamos conseguir en el día.

Como musulmanes, tenemos 5 momentos al día que pueden servirnos de guía.
Lo primero son nuestras 5 oraciones. El rezo es lo más importante y lo primero por lo que seremos juzgados.
¿Y si aprovechamos esos 5 momentos para repartir nuestro día?

¿Qué tal si programamos qué hacer después de salat fajr, entre salat duhr y salat asr? Quizás, marcando pequeños objetivos relacionados con las horas del rezo, consigamos ser más productivos.

Llevo tiempo sin publicar nada en el blog, y esto es debido a dos cosas: la mala organización del tiempo, que nunca me permite encontrar el momento; y que estoy empezando nuevos proyectos.

Desde hace mucho tiempo tengo algunas ideas en mente, y no las he llevado a cabo por miedo. Porque quizás sea una tontería, porque a lo mejor no sale bien, porque puede que mi proyecto no sea aceptado por la gente, etc, etc. Pero últimamente he decidido que no tengo nada que temer, que voy a luchar por aquello que me gusta, y que sólo así seré capaz de cumplir mis metas, mis sueños, y demostrarle al mundo que mis ideas no estaban tan equivocadas.

Por eso, de aquí en adelante, intentaré publicar en el blog cada dos semanas. Y pronto podré contar algo más sobre mis nuevos proyectos, si Dios quiere. (In shaa Allah).

viernes, 15 de septiembre de 2017

Tolerancia y ejemplo, empatía

Últimamente me he visto en conversaciones con personas no musulmanas que coinciden en una misma idea: "los musulmanes piden que se les respete y puedan integrarse en la sociedad, pero no quieren relacionarse con los no musulmanes".
Entonces, ¿cómo es esto?
¿Queremos que nos den, pero no queremos dar?
¿Queremos respeto, pero no respetamos?

Hay un término, quizás poco utilizado, la empatía.
Empatía es ponerse en el lugar del otro, tratar de ver / sentir lo que siente el otro.

Y esto es algo que deberíamos practicar más a menudo.
Empezando por nuestra propia casa y nuestra propia familia, y aplicándolo al resto de la sociedad.

Si yo sólo me relaciono con musulmanas, ¿qué imagen doy y qué pueden pensar de mí? ¿Cómo quiero que alguien se relacione conmigo si yo no me abro a la sociedad?

No digo que tengamos que abandonar el islam ni que nos metamos en lo prohibido. Decir ser abierto no quiere decir irse de discotecas, cambiar la forma de vestir y empezar a beber alcohol.

Se puede ser musulmán y abierto al mismo tiempo.
Se puede tener trato con musulmanes y no musulmanes indistintamente.

Hace pocos días, en la boda de mi mejor amiga, que no es musulmana, yo era la única musulmana entre más de 200 personas. Y allí estaba yo, con mi ropa larga que uso habitualmente, y con mi velo como de costumbre.
Eso es relacionarse, eso es dar una buena imagen del islam, eso es ser abierto.
Porque gano más respeto hacia mí, hacia mi velo, y hacia el islam siendo una más y viviendo en sociedad, no apartada de ella.

Si queremos tolerancia, demos ejemplo primero.