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martes, 10 de abril de 2018

Nuevos horizontes. ¿Me sigues?

Salam alaykum wa rahmatu Allah wa barakatu
(Que la paz y las bendiciones de Allah estén con vosotros)

Hace tiempo que no pasaba por aquí a escribir nada, y es que algunas veces no se me ocurre de qué hablar, o me sobran cosas que quiero hacer y no hago por falta de tiempo.
El caso es que, hace unos meses, comencé a escribir una novela autobiográfica con el objetivo de desmontar ciertos mitos del islam y las nuevas musulmanas, y también para que sirva de dawah in shaa Allah.
En este tiempo estoy tratando también de encontrar posibles lectores para esa novela, llegar a un público. No, no pretendo hacerme rica porque tengo muy claro que ni es mi objetivo ni se gana tanto con los libros (ni siquiera para ir viviendo).

Pero también soy madre, y soy consciente de las necesidades que tienen mis hijos como musulmanes españoles. Es por eso que estoy preparando algo gratuito que compartiré con vosotros en breve in shaa Allah. Un material con ideas para llevar a cabo en Ramadán con los más pequeños de la casa, desde mi humilde experiencia como madre.

En mi nuevo blog como escritora he dedicado un espacio a todo aquello relacionado con el mundo árabe que tanta gente se empeña en negar, o que no quiere ver. Por ejemplo:

- Este artículo hablando de escritores e historias donde el islam no es algo malo.
- O este otro, donde trato los típicos clichés del mundo árabe.

Pero, sobre todo, el artículo que me gustaría destacar es la entrevista que le realicé recientemente a la periodista Amanda Figueras sobre su libro Por qué el islam. Un libro que debe leer todo aquel que sienta interés por nuestra amada religión, o que tenga curiosidad por saber qué encontramos en el islam los nuevos musulmanes.

Te invito a visitar mi nuevo blog www.lailarmonge.com, porque pronto será allí donde siga escribiendo anécdotas de Mi camino hacia el islam.
Además, si te apetece puedes suscribirte a mi lista de correo, donde te iré contando novedades cada dos semanas in shaa Allah, y donde puedes descargarte un pequeño ebook gratuito de literatura y recetas.

Que Allah nos facilite nuestros asuntos.

lunes, 15 de enero de 2018

Inculcando valores positivos

Aunque la televisión, las películas y las series son una pérdida de tiempo evidente, ya que se ven deberían aportar algo a nuestras vidas.
Pero es especialmente con nuestros hijos con quienes debemos tener cuidado a la hora de ver dibujos animados o películas.

Nosotros no abusamos demasiado de este tipo de contenidos, pero es cierto que a los niños les gusta sentarse a ver la televisión de vez en cuando. Y el poco tiempo que ven dibujos, me gusta que al menos sean con valores positivos.

En la televisión, bien conocida como telebasura, muestran contenidos violentos, obscenos, maleducados, etc. Pocos dibujos hay que enseñen verdaderos valores.
Incluso, recientemente, se están criticando dibujos y series infantiles y juveniles porque invitan a la homosexualidad.

No seré yo quien entre en el debate de si la televisión está permitida o no en el islam. Ni mucho menos en una polémica sobre la prohibición de la homosexualidad en cualquiera de las religiones monoteistas. Para eso, ya están los sabios que son quienes mejor nos pueden aconsejar.
Y con respecto al tiempo de ocio que gastamos (o malgastamos) frente a una pantalla, soy de la opinión de que hay un término medio. Ni prohibido completamente, ni permitido en su totalidad.
Porque si prohibimos la televisión para alejarnos del haram y no perder el tiempo, y utilizamos como sustituto internet, poco progresamos. Pues ahí hay, incluso, más contenido que nos hace perder el tiempo y nos invita a lo prohibido.

Por eso, y volviendo al tema que ocupa este artículo, voy a hablar sobre lo que permito ver a mis hijos.
Existen series que recuerdo de mi infancia que aportaban valores y mucho contenido a cualquier niño.
Al igual que el libro "El principito" muestra la importancia de la amistad, la humildad, la empatía...
También lo hacen series como "Heidi", "Marco", "La abeja Maya". Incluso para conocer mejor teníamos "Érase una vez... la vida", "Érase una vez... el hombre", "Érase una vez... el cuerpo humano".
Hoy en día, algunas series como Heidi o La abeja Maya se han reeditado con una presentación mucho más atractiva".

Al igual que tenemos internet para buscar información, aprender, criticar en redes sociales, y un sinfín de cosas, aprovechemos la tecnología para que nuestros hijos aprendan valores positivos. Pues el carácter del musulmán no es sólo rezar, sino su comportamiento en general: con él mismo, con la familia, con los vecinos, con la sociedad.

Y, ya puestos, tenemos algo más para utilizar con nuestros hijos.
Quizás sea difícil que se sienten a escuchar historias del Islam y el Corán durante horas, hay que ir poco a poco y con mucha paciencia y dedicación. Pero, como en todo, aprenden más si es de manera divertida, lúdica e indirecta, que si estamos obligándoles a aprender.
La serie "Animales en el Corán", que la encontramos directamente doblada en español, puede ayudarnos en esa tarea de enseñar a nuestros hijos.
El libro digital gratuito "Historias de buenas noches del Corán" es otro recurso para que nuestros hijos aprendan.
Otro recurso, aunque no está en español, es esta serie de Suras cortas del Corán para que los niños practiquen.

Es cierto que hay muy poco material en español, pero como musulmanes, y como padres de las generaciones venideras, tenemos que cambiar la situación:
- Utilizando material en otros idiomas (árabe, inglés, francés) que puedan sernos de ayuda.
- Buscando la semejanza de ciertas historias en español a los valores del Islam.
- Creando y adaptando material en español.

Si tienes alguna idea sobre este tema, te pido que me dejes un comentario. Porque entre todos podemos mejorar la situación.
Si no sabes cómo enseñar a tus hijos y no conoces recursos que puedas aprovechar, déjame un comentario para que alguien pueda aconsejarte y ayudarte.
Si quieres colaborar en la creación de material en español, deja tu comentario.

As salam alaykum wa rahmatu Allah wa barakatu

lunes, 1 de enero de 2018

¿En qué día vivimos?

Recién estrenado el año nuevo 2018, muchas musulmanas y musulmanes han llenado sus redes sociales de felicitaciones por el año nuevo.

Unos lo han felicitado, mostrando empatía por sus familiares y/o convecinos.
Otros, con la mentalidad del más estricto haram, se han dedicado a criticarles y juzgarles por este hecho.
Pero en el término medio está la virtud:

  • Si queremos aconsejar a alguien de que está haciendo algo mal (según nosotros) debemos hacerlo en privado. Atacar a una persona en los comentarios por algo es de muy mala educación. 
  • Puede que esa persona que está felicitando el año nuevo lo haga, simplemente, por educación y empatía por las personas de su entorno que lo están celebrando. Al igual es mucho mejor y más recto en la religión que tú en otros aspectos que no conoces. 
  • Y si está celebrando el año nuevo, es problema suyo. Puede que no vea nada malo en hacerlo y que quiera celebrarlo, no somos quién para juzgar. O puede que, simplemente, le de igual si está bien o mal, y puesto que recaerá sobre su balanza, ¿quién somos nosotros para criticarle?
Con esto, no estoy defendiendo ni la celebración del año nuevo ni las felicitaciones, sino recordando que tenemos que ser conscientes de ciertas cosas antes de actuar. 

Y ahora viene la pregunta: ¿sabemos en qué día vivimos? 
Porque, lógicamente, nos guiamos por un calendario gregoriano que aparece en nuestras agendas. Y todo, absolutamente todo, gira en torno a ese calendario: citas médicas, reuniones, actos, fechas de nacimiento, etc. 
Pero, como musulmanes, debemos recordar que también seguimos el calendario islámico - musulmán -  lunar - hijri. Y por tanto, ser conscientes de las fechas del mismo. 

Muchos de los musulmanes que se esfuerzan por aconsejar y dar una buena imagen de comportamiento ejemplar, ni siquiera saben en qué fecha del calendario hijri nacieron, ni el día que nos encontramos. 

Nos pasamos días mirando y preguntando a ver cuándo empieza Ramadán, cuándo termina, qué día será la Fiesta del Sacrificio... Pero ¡no tenemos ni idea de qué día es hoy en el calendario musulmán! Y pasamos por alto fechas señaladas en el mismo como Ashura o Arafat, por ejemplo. 

Seamos conscientes de que cada uno tiene sus circunstancias personales, y que no somos quien para atacar, criticar, juzgar. 
Aconsejemos en privado, intentando ayudar y no herir. 
Pero, sobre todo, esforcémonos por ser mejores nosotros, aumentar nuestro conocimiento en el din -religión-, y mejorar como musulmanes. 

As salam alaykum wa rahmatu Allah wa barakatu. 


lunes, 18 de diciembre de 2017

¿Dónde quedó la humanidad?

Una de las cosas que me gustan del islam es la hermandad que hay, el apoyo que se le da a un hermano o hermana musulmán cuando está en una situación de necesidad.

Y es que hay un dicho del profeta Muhammad (saws) -hadiz- que dice algo así como: "nadie será un buen creyente hasta que no desee para su hermano lo que quiere para él mismo".

Esta es una frase que tiene mucho que reflexionar.

Hay personas que son muy buenos en las cuestiones del din -religión-. Se esfuerzan por cumplir cada rezo en su tiempo, hacen oraciones voluntarias, dan limosna a quien lo necesita, se ofrecen para ayudar a sus conocidos... Pero luego, se alegran de las desgracias ajenas, son felices viendo sufrir a sus enemigos.
Los hay también que ofrecen un trabajo a un hermano musulmán en sus negocios, dándoles la oportunidad de ganar un dinero lícito -halal- que les permita mantener a sus familias. Pero resulta que esta persona, el buen jefe que ayuda a un hermano con un empleo, termina aprovechándose de él y le paga la mitad del sueldo que merece su trabajo y dedicación.

En este momento, muchas personas estarán pensando: "yo no rezo, pero soy bueno porque no le deseo mal a nadie", "yo no uso hijab, pero mis intenciones son buenas y sinceras".
Y sí, reconozco que también existe este tipo de personas. Pero sólo Allah -Dios- (swt) nos juzgará y recompensará o no en el juicio final.

La reflexión que le encuentro a todo esto, es que ¿dónde está la humanidad?
¿De verdad ayudamos a quien lo necesita sin juzgar primero?
¿De verdad deseamos el bien a los demás?
¿De verdad nos duelen las desgracias ajenas?

Reflexionemos

lunes, 4 de diciembre de 2017

No es oro todo lo que reluce

En muchas ocasiones sentimos admiración por alguna persona y pensamos: "ojalá yo algún día sea como ella/él"
Y está bien fijarse en buenos ejemplos de personalidad para querer mejorar nosotros mismos.
Pero, la verdad, es que no es oro todo lo que reluce. No siempre las cosas son lo que parecen.

Vemos a ese musulmán o musulmana que tiene un gran conocimiento del din, y nos encantaría tener la mitad de conocimiento.  Pero quizás esa persona, a pesar de todo, tiene faltas que no conocemos.

Vemos a ese musulmán o musulmana con un comportamiento ejemplar, que sigue la sunna, que viste adecuadamente... Pero puede que tenga un corazón oscuro y sucio.

Así, podría seguir con una larga lista de ejemplos. Y llegamos entonces al tópico: la fe está en el interior, no es necesario mostrarla, etc.
Pero no es esto lo que quiero decir.

Yo soy de la opinión de que, si tú fe es sincera, poco a poco se deja ver en el exterior (vestuario y comportamiento), porque cada vez tienes mayor fe y te implica más en la religión.
Ahora bien, está claro que cada uno tiene unas circunstancias que sólo él / ella conoce, y puede que no sea capaz de ciertas cosas.
Y yo no estoy aquí para juzgar eso, esa tarea le corresponde a Allah, Dios, el Creador, el Juez.

Lo que quiero decir es que, por mucho que veamos en las personas, para bien o para mal, no sabemos lo que hay en su interior.
Y, a veces, es mejor admirar un buen comportamiento y un buen corazón, que cualquier otra cosa.

Un último consejo, siguiendo un refrán español que resume un hadiz (dicho) del profeta Muhammad (saws): "El que se junta con un cojo, al tiempo si no cojea, renqueante".
Quien se junta con un herrero, olerá como él; y quien se junta con el que vende perfumes, al menos tendrá un buen aroma. (Resumido)

Busquemos en nuestra compañía a aquellas personas que nos aportan algo y que nos hacen bien, que nos ayuden a levantarnos si caemos, y que nos guíen por el camino del din (religión).

Salam alaykum wa rahmatu Allah wa barakatu

lunes, 20 de noviembre de 2017

Necesidades de los niños musulmanes en Europa

Somos muchos los musulmanes que vivimos en Europa. Y, gracias a Dios (الحمد لله) cada vez somos más los musulmanes europeos.

Es cierto que hay ciudades donde la sociedad es abierta y respetuosa, donde los colegios han empezado a dar la posibilidad de estudiar la religión islámica en el centro, etc.

Pero, desde mi punto de vista, nos encontramos con un problema que afecta tanto a mayores como a pequeños. Y es la falta de material en nuestro idioma, el español, basado en el islam.
En Francia, por ejemplo, existen numerosos libros para niños, juegos, y diversos material en francés.

Si bien todos deberíamos esforzarnos por aprender árabe, la lengua del Corán,  es cierto que no todos tenemos la misma capacidad, y que su aprendizaje necesita de tiempo.
Tiempo que se podría aprovechar aprendiendo también cosas del islam en nuestra lengua.

Y aquí, una vez más, es responsabilidad nuestra, de los padres y los adultos de la comunidad musulmana, que tenemos que esforzarnos por darles a nuestros hijos una buena base de conocimiento del islam, y facilitarles creando material en nuestro idioma.

Si son capaces de aprender inglés en el colegio con tan sólo 3 años, son también capaces de aprender árabe. Pero tenemos que poner de nuestra parte, primero en casa y luego en la comunidad islámica en general.
Y si son capaces de recordar cualquier cuento, y ya no hablo de historias paganas, sino por ejemplo de Caperucita, también pueden comprender las hermosas historias que se cuenta en el sagrado Corán. Sobre todo, si se las planteamos de una forma atractiva para ellos.

Hagamos el islam fácil para las nuevas generaciones, y abramos las puertas del conocimiento a todo aquel que, por desconocimiento del idioma, no puede saber.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Las fiestas paganas y los hijos

El islam prohíbe celebrar cosas paganas y/o de otras religiones.
Las únicas fiestas que tenemos los musulmanes son el final de Ramadán, la fiesta del sacrificio, y los viernes como día más importante de la semana.

Nuestros hijos, los de los musulmanes que vivimos en Europa, tienen que convivir con niños de otras ideologías y ver en las escuelas diferentes cosas que no están aprobadas por el islam.
Aquí, cada padre y madre, cada familia, es responsable de la educación que quiera darle a sus hijos.

Yo voy a dar mi humilde opinión, que puede que no sea la más acertada, pero que es la que tengo a día de hoy.
Hace poco que ha pasado Halloween. En el colegio se habló de esto, en los dibujos de televisión se hicieron capítulos especiales de Halloween, los amigos de mis hijos celebraron Halloween, etc.
¿Y cuál es mi posición?  Si lógicamente mis hijos lo nombraron más de una vez.

En su colegio hubo un concurso de escobas de Halloween, querían participar, les dije que no era necesario y que podíamos hacer otras cosas más bonitas. No hubo celebración ni disfraces, pero si los hubiese habido les habría dejado claro que era "un juego más del colegio".
La niña quería disfrazarse porque sus amigas iban a hacerlo. Yo le dije que nosotros no nos disfrazamos de Halloween, que eso es una tontería, y que jugarían a disfrazarse de médicos, cocineros, o cualquier otra cosa para jugar con sus juguetes, pero cualquier día y no en ese concretamente.
Vieron dibujos de Halloween, porque si cada día ven una hora de esos dibujos, no iba a dejarlos sin televisión por eso. Pero entendieron que era un capítulo más con un cuento de Halloween. Algo que no existe ni tenemos porqué celebrar.

Y así seguiremos educando a nuestros hijos, si Dios quiere, con respecto a cosas que no nos conciernen pero que tienen que ver a diario en el resto de la sociedad.

Cada padre y cada madre son pastores de su propia familia, y ellos tienen la responsabilidad de elegir por dónde los guían.
Que Allah nos guíe por el camino correcto y nos facilite la educación de nuestros hijos, alejándonos de lo que nos ha prohibido.